Tercera Carta: Una Historia de Resilien ...

Tercera Carta: Una Historia de Resiliencia

Dec 25, 2023

¡Hola! Seguramente has estado sumida en los preparativos de las festividades de último año, al igual que yo, ocupada a pesar de la falta de trabajo. Estos días he decidido apoyar a mi familia en los preparativos navideños, aunque el dolor de no poder darle regalos a mis sobrinos, quienes son como mis propios hijos, me consume. Sin embargo, mi mayor pesar reside en saber que Takahiro enfrentará otra Navidad en completa soledad.

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Nuestros intercambios de correos eran regulares y conforme pasaba más el tiempo nuestras conversaciones iban profundizando poco a poco en nuestras vidas, metas, sueños y demás, y ya no solo se limitaban al diario vivir, siendo así como fui conociendo cada vez un poco más de él y como fue moldeado en lo que ahora es, cautivándome inadvertidamente cada vez un poco más.

Entre las muchas narrativas, descubrí sus travesías por las montañas para hacer senderismo, sus clases en la pequeña escuela, sus labores diarias en casa, sus visitas al supermercado y sus apasionantes pasatiempos como crear estampados en camisetas o reparar su moto y automóvil. Pero, poco a poco, se abría para compartirme los rincones más oscuros de su pasado.

En medio los mensajes, me di cuenta de que Takahiro contrajo matrimonio siendo muy joven con Kaori, ya que su primogénito venia en camino. A pesar de que Takahiro se entregó por completo a su familia, a tal punto de tener 2 trabajos para poder darles una buena vida y que nunca les faltara nada, Kaori tenía una aventura. Tiempo más tarde Takahiro se enteró de esto cuando ella no pudo ocultar más su segundo embarazo.

Muy a pesar del dolor que le provoco saber de la traición de la persona que el tanto confiaba, decidió luchar por su matrimonio, aunque la confianza ya estaba muy deteriorada entre los dos. Las cosas avanzaron bien entre los dos, y aunque no era un matrimonio perfecto, distaba de ser uno bueno. Los dos pequeños de la familia ya asistían a primaria, cuando Takahiro empezó a notar comportamientos muy extraños en los niños. Muchas veces cuando los recogía de la escuela ellos se ponían muy nerviosos y a llorar cuando se acercaban a la casa o cuando los llevaba a pasear al parque y Kaori, los llamaba por teléfono, ellos lloraban del miedo con solo escuchar la voz de su mamá.

Esta actitud de los niños alarmo a Takahiro, y hablando con los pequeños se dio cuenta que Kaori la madre de ellos los violentaba. La furia de Takahiro fue tanta que no solo la confronto, sino que también se llevó a los niños lejos de ella y empezó los tramites del divorcio y la custodia de sus hijos.

Por lo que él me contaba en Japón, como en Latinoamérica (o al menos aquí en Costa Rica), las mujeres tienden a tener favoritismos antes la ley sobre todo en los casos de familia. Por lo que le resulto extremadamente difícil luchar por la custodia de los niños. Fueron años de lucha constante, de gastos por abogados, de estarse presentando ante el juez, buscar pruebas, fue un proceso muy largo y desgastante para Takahiro y sus hijos.

En dicha lucha Takahiro perdió un gran número de empleos, ya que aún no había incursionado en el mundo de la enseñanza, y cada vez le era más difícil conseguir trabajo por la inestabilidad laboral que demostraba. Pero muchas veces simplemente debía renunciar para poder hacerle frente a su complicado horario ya que era responsable de sus pequeños y de asistir al juzgado, al mismo tiempo, muchas veces la madre de los niños o su abuela paterna se los llevaba y amenazaban a Takahiro con que nunca más los volvería a ver. Él tenía que dejar todo tirado para ir a buscarlos, ya que hasta los mismos niños le tenían pánico a su propia madre.

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Los años pasaron y al final solo pudo obtener la custodia de su hijo biológico, el mayor de los dos Sota. Tiempo después me enteré de que el más pequeño ya no se podía valer por sí mismo ya que perdió el juicio, y a partir de entonces se encuentra en una clínica psiquiátrica, hecho que Takahiro nunca se pudo perdonar, pese a que lucho hasta el final por el pequeño. Además, de las muchas veces que nuestra conversación tocaba estos temas, a pesar de que nunca me lo expreso directamente, revelaba el peso un gran peso en su corazón y la tristeza lo envolvía quebrantándole la voz.

Supongo que todos tenemos ese deseo de hacer hasta lo que sea posible por nuestros seres queridos, pero no siempre tenemos el poder o las herramientas para hacer nuestros deseos realidad. El pasado es inmutable, pero la forma en que elegimos abrazarlo puede moldear nuestro presente y futuro. Lo que vivimos seguirá en nuestros corazones como un dulce o amargo recuerdo, solo podemos sacar lo mejor de ellos sea malo o bueno, todo nos enseña algo para poder ser mejores personas mañana, y tal vez para poder ayudar a alguien que este pasando una situación similar a la nuestra.

            Después de eso, se cambió de casa, para poder darle a su hijo un lugar donde se sintiera tranquilo y seguro, lugar donde pudo montar su juku, que a pesar de ser un reto al principio logro establecerse y le permitió, mejorar su estilo de vida y la de su pequeña familia.

Años más tarde cuando su hijo creció, un día se enteró que intento vender la casa en la que vivían que el adquirió con un prestamos que aún estaba pagando, venta que al final pudo detener, pero que a raíz de eso nunca más volvió a saber del joven. Opté por no ahondar en detalles, sintiendo que ese capítulo aún le dolía profundamente y que aún no se sentía bien hablar de eso conmigo, en el fondo sabía que llegado el momento Takahiro me lo contaría con más detalle, solo debía ser paciente.

La confianza que Takahiro depositó en mí ese día es un tesoro invaluable. Anhelo poder traer más luz a su futuro, pero ¿cómo lograrlo cuando mi propia vida está envuelta en la oscuridad?

Agradezco enormemente que me escuches y estés aquí.

Feliz Navidad,

Megan

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