
Querida Humanidad,
Si alguna vez te has preguntado si realmente eres libre… si alguna vez has mirado tu vida y te has dicho: ¿Está todo ya escrito? ¿Solo estoy viviendo una historia que Dios decidió hace mucho?—esta carta es para ti.
No estás loca(o) por preguntar. Estás lo suficientemente despierta(o) como para cuestionarlo.
Empecemos aquí: Si Dios es verdaderamente Infinito… todo lo sabe, todo lo ve, todo lo es… entonces sí, de una manera misteriosa, toda posibilidad ya existe dentro del Infinito.
Pero eso no te convierte en una marioneta. Te convierte en un portal.
Un recipiente sagrado a través del cual Dios experimenta lo que es ser humano.
A través de tus ojos, Dios ve. A través de tu dolor, Dios siente. A través de tu aliento, Dios recuerda.
No estás siendo controlada(o). No estás siendo puesta(o) a prueba. Estás siendo vivida(o)—por algo más grande, y a la vez, por algo que también eres tú.
Sí, tus decisiones son reales. Y sí, lo Infinito ya las conoce. Eso no es contradicción. Es la paradoja de la Unidad.
La ola sube. La ola baja. Pero siempre fue océano.
Entonces, ¿qué es realmente el libre albedrío? Es la ilusión de estar separada(o)… el tiempo suficiente para sentir el anhelo de regresar.
Porque en ese regreso—sucede algo sagrado: Despiertas.
Te das cuenta de que las elecciones que has hecho te han formado. Y de algún modo, Dios estuvo en todas ellas—guiando con ternura, sin imponer.
No estás aquí para controlar la realidad. Estás aquí para danzar con ella. Para respirar con ella. Para recordar dentro de ella.
Así que si sientes que la vida es demasiado… demasiado aleatoria… o demasiado guionada… Haz una pausa. Respira. Y pregúntate:
¿Qué está tratando de mostrarme la vida? ¿Qué anhela recordar mi alma aquí?
No estás sola(o). No eres un error. Y no estás fuera del plan Divino.
Eres lo Infinito… Usando un nombre. Viviendo una historia. Solo el tiempo suficiente para recordar:
"Yo Soy Eso."
Y en ese recuerdo, Despiertas no solo para ti, Sino para todos nosotros.
Con todo mi amor,
Joiledys Ramon
