El mago antiguo y el dragón azul

El mago antiguo y el dragón azul

Nov 18, 2025

Clef hubiera deseado no despertar en medio de la oscuridad, siendo él.

Creyó demasiado en el criterio de Latis diciendo que Umi solamente veía en Ascot un amigo, a pesar de lo que la misma Umi afirmaba. ¿Qué esperaba? ¿Que las cosas siguieran así indefinidamente? Ascot no era como él, era dulce y cariñoso, aunque Latis hubiera estado en lo cierto, probablemente había logrado alcanzar el corazón de Umi. No esperaba que fuera tan pronto... o no esperaba que pasara nunca. Intentó cerrar los ojos y volver a dormir.

-Umi...- nombró en voz baja.

Alguien más había robado la mirada de sus ojos oceanicos, el toque gentil de sus dedos... alguien se había quedado con su esencia de remolino en mar, sus palabras y aliento. Estaba más lejos que nunca, lo estaría por el resto de su largos días.

Umi…tan joven, tan viva, tan intocable, creyó que la podía tenerla  sonriendo a su lado siempre, él ni siquiera podía imaginarse tocarla y cuando lo hacía apenas podía soportarlo, pero ahora ella pertenecía con alguien más...

"Qué humano"

Ascot… él podía acercarse tanto y más. 
Hasta trastocar el alma de Umi y aun así ella se mantendría pura, porque eso era la lógica consecuencia de un amor verdadero y natural. Imposible para los antiguos.

En el fondo, había querido que nada cambiara, pero el tiempo no se detiene,  ni siquiera para los que ya no lo sienten pasar.

"Ha mirado dentro de mis ojos y ha sobrevivido para seguir siendo humana. Debería estar agradecido por eso."

Cerró los ojos tratando de volver a dormir, pero no podía solo quedarse dormido. Tenía que saber.

Uso su aura para inundar por completo el castillo, como quien no sabe donde buscar, repasando nichos secretos, habitaciones, corredores. Ascot no estaba en su habitación, no estaba en el castillo en absoluto, se sobre saltó. Y hubiera salido corriendo si no hubiera detectado la magia de Umi, despierta y tan cercana... en la biblioteca.

Su mente se sacudió, unos segundos más le permitieron percibir a Hikaru en la habitación de Latis muy apenas, se sentó con la cara roja de vergüenza. ¿Porque lo había hecho? "Nunca más" se prometió sujetándose la cabeza entre las manos, tratando de olvidar esa información "Nunca más"

No sabía que hubiera hecho si hubiera sentido la presencia de la peli azul de nuevo en la habitación del palu y tampoco sabía lo que haría mientras se vestía y calzaba apresuradamente, en silencio para no despertar a Fyula y Lazuli que dormían uno en el sueloy otro sobre la cabecera de la cama, como dos juguetes dejados al descuido. ¿Que podría estar haciendo la guerrera del agua en la biblioteca? Acaso ella también se había acostumbrado a sus charlas nocturnas, acaso ahora que el castaño no estaba y él ahora que se sentía asfixiado por los celos y el dolor, no podía dejar de ir hacia ella.

“Ya sé que pasará, me dirá que soy un anciano ridículo y entrometido”, pensó mientras cerraba su capa.
“Pero al menos… al menos, esta vez, no me quedaré callado.”

Entró en la biblioteca oscura, con una sola mesa iluminada.

Clef avanzo sintiendo como un temblor lo invadía por completo, su corazón  latía completamente enloquecido, restando fuerza al resto de su cuerpo. Aun así dio un paso más sin dudar y con su capa describiendo una onda tensa.

-¡Umi!- Llamó con voz imperante. Solo él supo como logró evitar que le temblara.

¿Que iba a hacer? ¿Reclamarle que pasara la noche con Ascot? ¿Confesarle sus sentimientos? No tenia una idea clara pero...

Umi estaba sentada de espaldas hacia él,  cuando se giró para verlo, Clef pudo ver un tablero de juego sobre la mesa y a Ferio tras de este,  su ansiedad por encontrar a Umi le había impedido notar el aura de Ferio junto a ella en ese lugar. Su garganta se cerró de inmediato, pero el pulso en sus venas era imposible de detener. En un segundo extendió su brazo, pero su magia ya no estaba más. Como era de esperarse, Lazuli la absorbió por completo.

-¡Cubranse!- Dijo precipitandose hacia ellos.

Ferio lo miró confundido, apenas tuvo tiempo de levantarse cuando una grieta enorme cruzó el suelo, el cual pareció undirse en la tierra desde sus simientos, los pesados estantes de madera empezaron a temblar, algunos cayendo inclinados sobre otros, era tan solo el principio de lo que podía llegar a ocurrir si...

Clef apenas pudo cubrir a Umi con su cuerpo, ella sintió el corazón de él, golpeando con fuerza contra su espalda mientras escuchaba a Ferio gritar.

-¡¿Que pasa?!-Clef miro al príncipe con total pánico y por supuesto, este comprendió quien era el culpable- !Ya díselo! ¡hazlo si no quieres que todo el castillo cai...

El suelo se crackelo aún más, solo las mesas a medio hundir impidieron que un estante cayera completamente sobre el peliverde, aunque unos libros se desprendieron cayendo sobre él.

-¿Decir que?- Umi empujó un poco al mago para volverse hacia él y mirarlo, Clef abrió la boca un poco, tenía que decir algo, algo que debilitará la energía negativa de Lazuli. Lo que vió Umi fue a un sujeto tan asustado como ella jamas había visto. En medio de una oscuridad casi completa, pues la lámpara que los había estado alumbrando se había caído, junto al juego de mesa y todas sus fichas, el suelo seguía desprendiéndose y las paredes empezaban desmoronarse.

Dos cosas pasaron al mismo tiempo, un resplandor iluminó la biblioteca, y Clef soltó la petición más estúpida, insulsa y completamente inútil.

-No debes pasar la noche fuera de tu habitación.

Si no hubiera aparecido Latis, sin camisa para cubrirlos con su magia hubieran muerto todos ahí.






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