Umi y Ascot llegaron sobre su amigo alado aterrizando justo sobre la casa de Presea.
-No sé qué podríamos hacer en casa de Prese...
-Jajaja tampoco te imagines nada raro, solo me prestó la terraza.
Ascot se descolgó del techo y cayó sobre la terraza de piedra, un espacio de forma cuadrada, rodeado por un barandal del mismo material que trataba arcos al rededor. Estiró los brazos para recibir a Umi, pero ella bajó de un salto sin ayuda, apenas tuvo tiempo de sujetarla por la cintura en medio de su aterrizaje.
-¡Cuidado!- Reprochó Ascot- Vas a romperte algo.
-¡Ja¡ como si fuera a pasar algo así- Se rió Umi con las manos en la cintura- luego vió el barandal decorado con flores blancas en su borde- Ascot...
El le señaló la parte con sombra de la terraza, había una mesa dispuesta con un almuerzo, estaba decorada con hojas y más flores.
-¿Tu lo hiciste?
-Sip, todo para ti. Come lo que quieras.
Ascot solo quería que estuvieran solos donde "la magia" no interrumpiera su cita, y que mejor que un lugar donde los hechizos no funcionaban (Si, con magia se refería a Clef)
Se sentaron uno frente a otro bajo la sombra fresca, entre el rumor de los árboles y ruidos de aves.
-!Se ve delicioso¡... sabes que me encanta el pan que horneas... ¿también hiciste postres wow!
-He mirado un poco de lo que haces jajajaja, espero que hayan salido bien.
-Lo probaré ahora mismo- Dijo ella tomando algo que parecía flan.
-Umi... quiero darte las gracias por esta oportunidad.
Ella se sonrojó y bajó el plato.
-No digas esas cosas cuando estoy comiendo, que vergüenza.
-Es en serio. Sé que te estás esforzando y últimamente te siento más cerca de mi ahora que hemos estado estudiando juntos, pienso que es lo mejor que me pudo haber pasado, para mi sería la mejor forma de crecer.
-No te equivoques Ascot, estar contigo no es ningun esfuerzo, siempre sonrio de manera natural porque te quiero en verdad... y tampoco tienes que agradecer, soy yo quien tiene que hacerlo, porque cuando mi corazón esta lleno de dolor tu siempre estas aquí, sin falta.
-Umi... sé que me quieres, lo siento. Pero dime, ¿soy algo más para ti ahora? ¿Seré... algo más?... me preocupa que él haya venido por Presea... y que tu...
Ella lo silencio con un beso, atrayendolo por los hombros hasta su boca, quería borrar absolutamente todo el pasado y que todo iniciara para ellos a partir de ahí.
...
Por la tarde Ferio volvía de su reunión, le dolía la cabeza y tenia la extraña sensación de haber fallado. Deseaba que Clef estuviera ahí para contarle, camino a la biblioteca vio las luces de la cocina encendidas, al asomarse descubrió a Rafaga y Caldina comiendo sentados.
-Ustedes... ¿Que hacen aquí?
-Cenamos.
-¡No me refiero a eso! ¿No cayeron acaso en el dichoso san Valentin?
-Caldina ya me dió chocolates... por otro lado estamos casados y tenemos otro tipo de preocupaciones.
Ferio se cruzó de brazos.
-No me lo creo.
-¿Sabes algo del Gurú?- Preguntó Caldina extendiendole un pan.
-No...
Rafaga suspiró.
-Justo ahora se le ocurre comenzar vida social.
-¿Ustedes también lo esperan?
-Si, es que...
-Buenas tardes.
-Fuu- Dijo Caldina- ¿vienes a cenar?
-Si, haré algo de té, si no los molesto.
-¿Has estado todo el día sola?- Preguntó Rafaha preocupado.
-No, sola no... Estuve con Aguila, dimos un paseo por los jardines, cuando se cansó lo acompañé a su habitación y leímos un poco.
-Tipico de Fuu, ponerse a leer con quien sea- Dijo Ferio.
-La poesía de Autozam es... interesante.
Así clasificaba ella todo lo que no comprendía, y esos libros le habían resultado particularmente tristes e incomprensibles. Había estado charlando básicamente sobre filosofía existencial con alguien que venia de un planeta totalmente sometido a la tecnología.
-Siéntate querida, come lo que quieras- Dijo Caldina.
-Te lo agradezco mucho amiga. ¿Como les fue a ustedes?
Ferio no pudo más ante la falta del mago.
-Creo que lo arruine-
...
Umi y Ascot se detuvieron frente a la puerta de él.
-Ha sido un día muy divertido, Ascot, gracias.
-Te acompaño a tu puerta- Dijo Ascot- Solo nos detenemos aquí porque hay algo más que quiero darte.
El castaño hurgo en su bolsillo distraídamente y luego puso en las mano de Umi una pequeña ficha dorada. Parecía decorada con un miles de muescas intrincadas y en el centro una joya plana color verde.
-¿Qué es?
-La llave de mi habitación.
Umi se sonrojó de inmediato.
-¡Aguarda¡ ¡No es lo que crees!
-¡No estoy creyendo nada!- Se apresuró a mentir ella.
-¡S-solo pruebala¡ ¿Si? No podemos hacer esto en el pasillo.
-No quieres que piense nada y haces comentarios así.
Esta ves fue Ascot quien se sonrojó.
-¡Te prometo que no es nada extraño! Vamos... ¡ponla en la cerradura antes que alguien nos vea y se imagine cosas¡
Un gran ruido advirtió que la puerta del castillo se estaba abriendo, Umi ni lo pensó, coloco la ficha en la cerradura, los bordes de la puerta se iluminaron y esta se abrió. Entraron casi corriendo.
-Nadie debe verte cuando vengas aquí- Suspiró Ascot jadeando- Pero Umi estaba distraída viendo su la habitación del invocador.
-Pasas tanto tiempo en el bosque que cualquiera pensaría que apenas hay nada en tu habitación.
Todos los muebles, incluso la cama eran de madera con apariencia rustica, habia varios anaqueles con libros, balanzas, cristales. Una de las paredes estaba cubierta completamente de lo que parecía un barro duro y seco que olía a tierra húmeda, la luz de la ventana insidia directamente sobre ese muro.
-Los demás saben que cultivas Lodo en el castillo?
-No es lodo, es medicina.
-¿Medicina? ¿Para que?
-Para las criaturas de lodo- Dijo Ascot con una voz entre timida y exasperada. Como si fuera lo más obvio del mundo.
-Al menos huele bien- Dijo Umi sonriendo con un poco de incomodidad... ¿No tenias bandejas?
-Le tiene que dar el sol y...
Umi ya estaba distraída con otra cosa.
-Awww- Al lado de los anaqueles había una pecera cinco lindos peces de colores- No sabia que tenias mascotas aquí.
-No lo son, están en tratamiento, cuando mejoren los llevare al río... igual que a Haniver y Latik.
-¿Quienes?
Ascot señaló una jaula vacía.
-Deben de andar por ahí...
-¿Que clase de criaturas son?- Dijo Umi- nerviosa, mirando hacia todos lados.
-Son del pantano, pero...
-¡Kyaaa! ¡Ascot sabes que me dan miedo las cosas viscosas!- Umi miró hacia todos lados y en medio de su ansiedad se trepó a la mesa quedando de rodillas sobre ella.
Ascot frunció el seño, era la primera vez que Umi lo veía con esa expresión.
-Calmate un poco... ¿Quieres? No lo son, al menos no más que Lazuli, eso creo.
No le pidió que se bajara ni nada, solo le dió la espalda y abrió un anaquel.
-Esto.
Umi reconoció los ingredientes fácilmente.
-Un frasco de triadas doradas... concentraciones blancas... cardos negros...
-Si. Con esto no tendrás problemas por ingredientes un par de meses.
-Ascot... ya no era tu trabajo buscarlos, te debió costar mucho esfuerzo.
-Cuando ya tienes experiencia en lo básico es más fácil... Úsalos en temporada de exámenes o cuando no puedas reunirlos, así no te regañara...
Ninguno de tus maestros.
-Realmente piensas en todo... gracias.
-Que nadie te vea cuando lo hagas. Voy a llenarte ahora unas medidas de lo que ya se va a terminar en el laboratorio.
Umi se quedó observando como Ascot tomaba la balanza y empezaba a pesar algunos ingredientes y a colocarlos en pequeñas bolsas de tela, murmuraba tranquilo sobre números e ingredientes sin darse cuenta que la estaba calmando con su voz. Umi no había dormido bien la noche anterior y habia tenido una emocionante pero larga jornada,justo ahora empezava a sentirse agotada, sus parpados se sentían imposibles de sostener.
Cuando Ascot se volteó la descubrió dormida, hecha un pequeño ovillo sobre la mesa.
...
La última pareja se apareció en el castillo.
-Me gustaría que este día no terminara- Sonrió Presea apretando la figura de una muñeca hecha con tela al estilo tradicional de Céfiro, en el otro brazo sostenía un ramo de flores y también al mago.
-Bueno... si quieres podemos salir otro día. No tiene que ser una fecha especial.
-¡¿En verdad?! ¿Podrías?
-Si, intentaré que sea lo más pronto posible.
-Gracias Gurú Clef.
-No me llames gu...
-¡Gurú Clef! ¿DONDE ESTABAS?
Tanto él como Presea fueron interceptados en el pasillo oscuro, antes de ir la cocina por una taza de té (luego de tanto café les estaba haciendo falta)
Clef miró asustado a una Caldina que lo enfrentaba con indignación, con Rafaga a sus espaldas. Fuu y Ferio se asomaron detrás de él, casi con la misma expresión de ansiedad.
-En el pueblo... ¿Pasó algo?
-Oh no... bueno si- Dijo Rafaga- Cre-creemos que Caldina esta...
Clef y Presea tenían cara de que no estaban comprendiendo. Hasta que Caldina Gritó.
-¡Embarazada! ¡Probablemente estoy embarazada y tu no estabas aquí para sacarnos de la duda!
Detras de Rafaga, Ferio y Fuu asintieron vigorosamente. Clef suspiró.
-Bien. Tranquilos... acompañenme a mi despacho- Les atravesó el brazo al príncipe y a la guerrera del viento- Solo Rafaga y Caldina por favor.
Fuu, Presea y Ferio fueron a esperar a la cocina.
-¡Esto es muy bello y emocionante¡ ¿No te parece Presea?
Presea no se veía muy feliz.
-Si, es lindo...- Dijo.
-Aww... lo lamento ¿como te fue en tu cita?
-Demasiado bien para tener un final tan abrupto.
-Bueno... ¿va a volver no?... ¿no?- Dijo Ferio
-Ya... pero no se cuando...
...
Ascot observó a Umi con ternura y por un momento considero cubrirla con una manta. Pero la mesa era parecía un lugar muy incómodo.
La tomó con mucho cuidado entre sus brazos y la colocó en su propia cama, entonces si la cubrió con una manta pensado que ella dormiria un par de horas antes de irse a su habitación a descansar. Se sentó en el suelo con la espalda recargada en la madera de la cama y un brazo estirado para tomar la mano de ella.
...
Latis y Hikaru se unieron a los demás en la cocina un rato después, Hikaru con su vestido completamente seco.
-¡Vaya! ¿Que hacen todos aquí en silencio?
-Estamos esperando a Caldina- Dijo Ferio.
Fuu corrió a abrazar a Hikaru. Dió unos pequeños saltitos con nerviosismo.
-¿Pasó algo malo?- Indagó Latis preocupado.
-No es eso- Dijo Presea- Ella tal vez...
Caldina y Rafaga aparecieron con los ojos húmedos, esta vez el mago iba tras ellos.
-¡Caldina!- Grito Ferio- ¿Que pasó?
-Si- Dijo ella. Presea se cubrió la boca con la palma olvidando la negatividad, las lágrimas se desbordaron de sus ojos- Si¡ Si¡- Siguió Anunciando Caldina felizmente mientras Fuu corria a abrazarla y Ferio le daba rudas palmadas a la espalda de Rafaga.
-!Eso es! ¡Eso!
Presea también fue a colgarse de Caldina.
-Ehh, no me traten tan mal- Dijo ella.
-¿Pero que esta pasando?- Insistió Hikaru.
-Estoy esperando un bebe, linda- Sonrió Caldina con los ojos llenos de lagrimas-
Hikaru se arrojó sobre ella también.
-¡Cielos! ¡Cielos! ¡Caldina muchas felicidades! ¡Esto es maravilloso! ¡Latis oíste!
-Si, lo hice- Sonrio él y fue a estrechar la mano de Rafaga- Solo espero que ustedes terminen para felicitarla también...
-¡Umi! ¿Que te parece!- Indagó Hikaru y luego miró a su alrededor- ¿Donde esta Umi?
-Debe seguir en cita con Ascot?- Dijo Presea.
"Umi" Pensó Clef haciéndose una idea de la hora que era.
-¿N-no es muy tarde ya?- Dijo Fuu como si le leyera el pensamiento. Hikaru se encogió de hombros.
-Tal vez ya esta arriba...
Clef no podía esperar ni un segundo más, olvidándo de sus propias contenciones cerró los ojos para registrar el castillo.
Umi estaba dormida en la habitación de Ascot.
...
Clef cerró los ojos, extendiendo su conciencia por todos los pasillos del palacio.
El eco de las auras lo recibió con suavidad: Fuu y Ferio brillaban con una calidez verde, Presea destilaba un resplandor dorado, Caldina irradiaba júbilo.
Y entonces... la esencia azul.
Débil, tibia, durmiente.
No estaba en su habitación.
Su luz estaba en otra. Cerca al corredor norte. La habitación de Ascot.
Y junto a ella la luz de él —cálido, constante, demasiado cerca.
Por un instante creyó que había leído mal. Pero no. Los auras estaban casi entrelazadas, respirando al mismo ritmo.
El aire le ardió en los pulmones como si se ahogase con él. Abrió los ojos. Y la cocina volvió a llenarse de risas, pero para él ya no había sonido. Solo un zumbido en su cabeza.
Afortunadamente nadie se estaba fijando en él, en como se había puesto pálido, retrocedió un poco de manera torpe. No podía manejarlo.
-¿Gurú?- Lo llamo Presea, ella solo lo notó por un segundo antes que el volviera a ser el niño.
Solo así iba a poder mantenerse de pie.
Presea fue con él.
- ¿Estas bien?
El asintió despacio, mirando el ligero alboroto frente a él, los chicos abrazando a caldina, las chicas colgadas de Rafaga.
Ells se acuclillo a su lado.
-Por favor, si puedes dile que lo esperaré sin importar cuanto tiempo pase.
El la miró apenas comprendiendo, una lágrima surco su mejilla, ella la vió y la recogió en su dedo índice.
-¿Porque lloras?
-No sé... no sé que estaba pasando...- Dijo sorprendido incluso de que su voz saliera en un sollozo.
-Seguro te conomoviste: Caldina va a tener un bebé.
-¡Eso es genial!- Sonrió él como si recién recibiera la noticia-
-Lo es.
