🌿 Fragmento de Omatuki, hija de la selva
Para que sientas el ritmo de la selva...
"Las palabras eran sonidos puros del bosque: graznidos de aves, zumbidos de
insectos, aullidos lejanos, incluso el crujido de una rama al quebrarse.
Era la lengua del mundo antes del lenguaje.
Los cuerpos se movían en espirales vivas.
Mujeres de pechos desnudos y collares de semillas; hombres pintados con
carbón y achiote.
Las manos se alzaban con suavidad. Los pies marcaban la tierra en compás.
La chicha, servida en calabazas ahuecadas, era para los ancianos. Al beberlo,
las bocas se teñían, y las risas se volvían roncas.
Los jóvenes, en cambio, tomaban ayahuasca.
Danzaban con los ojos entrecerrados, como si vieran más allá de lo visible.
Los cuerpos se rozaban sin vergüenza.
Hacían el amor sin hacerlo, y algunas parejas desaparecían entre los árboles,
envueltas en lianas y deseo.
Un niño golpeaba una maraca llena de hojas secas, que crujían como insectos.
Una anciana alzaba los brazos hacia la luna y murmuraba palabras que solo
ella comprendía.
—Madre blanca, tú que nos observas sin párpados —susurraba—, danza con
nosotros.
Y la luna, encendida, parecía asentir."
