About AyMamucha
AyMamucha es una comunidad de madres para madres, un proyecto que busca conectar, apoyar y alzar la voz de todas las maternidades.
Es hora de tomar a la maternidad en serio, y debemos hacerlo entre todos.
En AyMamucha buscamos ser el catalizador: queremos abrir la conversación y sacar a la luz los desafíos que enfrentamos las mujeres cuando nos convertimos en madres.
Es que las mamás nos acostumbramos a cargar con el peso invisible de una realidad de la que no se habla: existe una romantización de la maternidad, y no se puede actuar sobre lo que no se conoce.
No está naturalizado hablar de todo lo que nos pasa cuando nos transformamos en madres. Parecería que los aspectos menos luminosos de la maternidad se silenciaran, como si el darles voz los hiciera competir con el amor sin medida, el crecimiento y el aprendizaje que llega también cuando llegan los hijos. Pero la realidad es que los unos no llegan sin los otros: los sueños vienen de la mano de la desesperación y la frustración, la magia contrasta con la ambigüedad, la fuerza se despierta a partir de un gran sacrificio y la belleza se tiñe de absurdo.
Y porque cuando empezamos a hablar de lo que no se habla, de aquello que -hasta hace poco- escondíamos abajo de la alfombra de nuestras vidas y nuestras casas, cuando entendemos que estas cosas no nos pasan a nosotras solas, que nuestra experiencia es -de hecho- la de la gran mayoría de mujeres, que lo que nos sucede es la norma (no la excepción), y que los sentimientos negativos son parte de un todo rico y complejo cuando nos transformamos por completo de la noche a la mañana, es ahí que sucede el cambio más importante.
Cuando aprendemos a escucharnos y a aceptarnos, cuando nos reconocemos en las palabras de otras, en los relatos de extrañas, cuando podemos vernos en ojos ajenos, en cuerpos distintos y en realidades que son a la vez diferentes pero iguales en esencia, cuando soltamos la mochila de todo lo (digámoslo, Mamuchas) insoportable que llega también cuando llegan los hijos y el desborde de amor nos muestra la otra cara de esta moneda; y cuando desaparecen los fantasmas y al peso de la experiencia propia lo llevamos entre muchas -cuando lo hacemos colectivo- los desafíos de la maternidad se nos hacen más livianos, más llevaderos, más tolerables: y la condena de pensarnos Malas Madres desaparece ante la maravilla de sabernos, siempre y ante todo, juntas.La maternidad nos propone, inevitablemente, la transformación más grande de nuestras vidas.
Mejorar las condiciones en las que atravesamos este umbral nos permitirá reescribir el futuro de la humanidad: al fin y al cabo, somos quienes criamos a las personas del mañana.
Es hora de tomar a la maternidad en serio, y debemos hacerlo entre todos.
En AyMamucha buscamos ser el catalizador: queremos abrir la conversación y sacar a la luz los desafíos que enfrentamos las mujeres cuando nos convertimos en madres.
Es que las mamás nos acostumbramos a cargar con el peso invisible de una realidad de la que no se habla: existe una romantización de la maternidad, y no se puede actuar sobre lo que no se conoce.
No está naturalizado hablar de todo lo que nos pasa cuando nos transformamos en madres. Parecería que los aspectos menos luminosos de la maternidad se silenciaran, como si el darles voz los hiciera competir con el amor sin medida, el crecimiento y el aprendizaje que llega también cuando llegan los hijos. Pero la realidad es que los unos no llegan sin los otros: los sueños vienen de la mano de la desesperación y la frustración, la magia contrasta con la ambigüedad, la fuerza se despierta a partir de un gran sacrificio y la belleza se tiñe de absurdo.
Y porque cuando empezamos a hablar de lo que no se habla, de aquello que -hasta hace poco- escondíamos abajo de la alfombra de nuestras vidas y nuestras casas, cuando entendemos que estas cosas no nos pasan a nosotras solas, que nuestra experiencia es -de hecho- la de la gran mayoría de mujeres, que lo que nos sucede es la norma (no la excepción), y que los sentimientos negativos son parte de un todo rico y complejo cuando nos transformamos por completo de la noche a la mañana, es ahí que sucede el cambio más importante.
Cuando aprendemos a escucharnos y a aceptarnos, cuando nos reconocemos en las palabras de otras, en los relatos de extrañas, cuando podemos vernos en ojos ajenos, en cuerpos distintos y en realidades que son a la vez diferentes pero iguales en esencia, cuando soltamos la mochila de todo lo (digámoslo, Mamuchas) insoportable que llega también cuando llegan los hijos y el desborde de amor nos muestra la otra cara de esta moneda; y cuando desaparecen los fantasmas y al peso de la experiencia propia lo llevamos entre muchas -cuando lo hacemos colectivo- los desafíos de la maternidad se nos hacen más livianos, más llevaderos, más tolerables: y la condena de pensarnos Malas Madres desaparece ante la maravilla de sabernos, siempre y ante todo, juntas.La maternidad nos propone, inevitablemente, la transformación más grande de nuestras vidas.
Mejorar las condiciones en las que atravesamos este umbral nos permitirá reescribir el futuro de la humanidad: al fin y al cabo, somos quienes criamos a las personas del mañana.
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