En Japón, el baño caliente forma parte de la rutina de muchas personas y, curiosamente, la ciencia ha encontrado una posible explicación para por qué puede resultar útil antes de acostarse.
Una revisión sistemática de 17 estudios encontró que tomar un baño o una ducha caliente antes de dormir puede ayudar a reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño y mejorar algunos aspectos de la calidad del descanso.
La clave parece estar en el momento: hacerlo aproximadamente entre 1 y 2 horas antes de acostarte permite que, después del calentamiento, el cuerpo empiece a perder calor. Esa disminución de la temperatura corporal está relacionada con los procesos naturales que favorecen el inicio del sueño.
Así que, si esta noche te cuesta desconectar, prueba algo sencillo: un baño o una ducha caliente, después baja poco a poco el ritmo de la casa y deja que tu cuerpo haga el resto. 🛁🌙

Basado en una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Sleep Medicine Reviews (Haghayegh et al., 2019).
