¿Por qué nos enamoramos del automovilismo? En este episodio de Pitwall, reflexiono sobre una pregunta que me ha acompañado durante años. Porque, al final, nunca fueron los coches, ni la velocidad, ni las victorias. Fue todo aquello que el motorsport despertó en mí: las emociones, las lecciones, los domingos que se convirtieron en refugio y una forma de entender la vida. Un episodio para quienes saben que el automovilismo no se explica con datos, sino con sentimientos. Porque hay pasiones que no necesitan justificarse, solo vivirse.