El 9 de noviembre participé en unas jornadas en la UIC (Barcelona)
https://www.uic.es/es/congresos/crecer-en-una-cultura-hipersexualizada-moda-redes-musica-y-literatura sobre la hipersexualización de los jóvenes en música, redes, moda, cine, series y literatura. Yo hablé de literatura, claro, que es de lo que entiendo un poquito.
El formato de mi intervención fue en modo entrevista y me hicieron preguntas muy interesantes que me llevaron a reflexionar más profundamente sobre algunos aspectos de la literatura.
En el mini-pódcast de noviembre os hablo de uno de esos temas.
Una de las cuestiones que me plantearon fue cómo veía que en los últimos años había cambiado la narrativa de la sexualidad y afectividad entre los jóvenes.
Hablé de la hipersexualización, de la sensación de "todos lo hacen", pero también del analfabetismo afectivo y de las relaciones tóxicas.
De ahogar el mal en abundancia de bien.
También de la misión de la literatura, que entiendo no tanto como "transmisora de un mensaje" sino como "contar una historia con honradez intelectual, intentando hacerlo con calidad literaria y con verosimilitud".
De ahí derivé al tema de la representación del mal en la literatura. Y reflexiono sobre esto a raíz de una crítica que recibí de "Por donde entra la luz" en la que se criticaba toda la novela por el comportamiento de Elena al comienzo del libro...
Es un tema al que aún sigo dando vueltas así que me encantará saber qué pensáis de todo esto.
¡Un abrazo!
Y gracias por apoyarme un mes más (¡y siento el retraso!)