Entre más grande me hago, me permito entender la política y la sociedad de una forma más cercana y real. Con estas elecciones en Colombia solo quiero compartir algo que pienso, porque este fenómeno social me da mucho para reflexionar.
Piensa por ti, y vota por ti, claro, pero ojalá no lo hagas, intencionalmente, ignorando a los demás. Ten claras tus razones y tu historia, tu defensa para votar como lo haces. Ojalá eso no impida que reconozcas en otros, otra necesidad.
Piensa en ese otro, que piensa distinto a ti. Ese otro que siente distinto, que necesita distinto. Ese otro que, así como tú, tiene una historia de vida personal.
Si quieres reconstruir una Colombia (como país) espero que sea una Colombia completa. Una Colombia que puede mirar heridas de otros y reconocerlas como tal. Una Colombia con más oportunidad, pero no solo con los habitantes que piensan exactamente como tú porque el resto te irritan.
Eso no es querer un país, es participar en un juego simulado que te permite filtrar por conveniencia ciertas partes de la sociedad. Todo personaje que no sea como tú, que no se vuelva a asomar que aquí no tiene lugar.
Y esto es, de forma cruda, un no querer ver. Es, a propósito, elegir ignorar.
Son resultados muy claros, contundentes, que no solo se pronuncian del nuevo presidente y su fórmula vicepresidencial.
Permítete ver más allá, darte cuenta. Querer un país distinto, que funcione mejor, es un deseo que tenemos muchos y algo para admirar. Pero no funciona convocar una Colombia mejor solo con los que no te incomoda interactuar.
Me cuestiona que la rabia hacia el otro, tan intensa y constante, no permita abrir la puerta para dialogar.
