El año pasado tuve la increíble oportunidad de viajar a Tailandia. Durante mi viaje, una colega de investigación me sugirió que conociera a Ekkakop, quien coordina un programa llamado "Peaceful Death" (Muerte Pacífica) en Bangkok. Esta organización se dedica a abordar aspectos relacionados con la muerte y cómo integrarla en nuestras conversaciones. Ahí escuché que para experimentar una muerte pacífica, es fundamental vivir una vida pacífica.
¿Pero qué significa realmente tener una vida pacífica? Creo que esa es una pregunta que nos invita a reflexionar sobre cómo estamos llevando nuestra vida, nuestras relaciones, nuestros sueños y, sobre todo, nuestro entorno.
En Bangkok 🇹🇭, la suerte y el destino harían que llegue justo a un Congreso de Comunidades compasivas que se realizó el 12 de mayo, junto a mi pareja llegamos el día 9 de mayo, así que sin mucho pensar me dirigí al encuentro para conocer a Ekkakop. Acá les comparto una foto con Ekkakop:
Durante el congreso, tuve la oportunidad de escuchar sobre diversos proyectos, como el de un educador que enseñaba a niños y niñas acerca de la muerte, utilizando elementos de la naturaleza 🌿 como hojas verdes, amarillas y secas, para que comprendieran el proceso natural de nuestro ecosistema y pudieran relacionarlo con sus emociones, expresando así lo que sienten.
En este mismo congreso conocí a Victoria Subirana, creadora de una pedagogía transformadora, ella nació en Ripoll - España 🇪, y nos pusimos a conversar sobre “comunidades compasivas”, ella me comento el trabajo que hizo durante 30 años en Nepal.
Y además, me invitó a participar en su taller titulado "Living and Dying with Dignity", una experiencia transformadora que, sin duda, compartiré en un próximo boletín.
En esta ocasión, y para que disfruten el fin de semana largo por carnaval, les recomiendo que vean la película basada en su vida para conocer más sobre esta gran maestra y su labor con niños, niñas y adolescentes en Nepal a través de su innovadora pedagogía transformadora. 🎥🌟
Espero que lo disfrutes, un abrazo.
Sebastián Orellana


