Es normal sentirse perdida cuando empiezas a rescatar. En mi caso, siendo una persona de fuera, no cuento con una red de apoyo grande en la ciudad donde vivo, así que me costaba mucho hacer que mis publicaciones se hicieran visibles. Busqué asociaciones en internet y conseguí que un par de ellas me publicaran en sus páginas, pero no me invitaban a nada de eventos por ejemplo. En redes no conocía más asociaciones, entonces estaba un poco limitada.
Por suerte una conocida me contactó con gente muy movida que estaban en ese tiempo haciendo algo diferente, estaban trabajando con una "asociación"/negocio en Estados Unidos, que promovía en Washington la adopción de perritos mexicanos. Básicamente se trataba de tener perritos bonitos y sanitos, tomarles fotos lindas, contar una linda historia y allá les conseguían adoptantes, luego pagaban el vuelo y cobraban a los adoptantes una cuantiosa cuota de recuperación, de la cual acá no veíamos ni un dólar, pero nos quedaba la satisfacción de haber mandado a nuestros perritos a vivir su mejor vida.
Satisfactoriamente pude mandar a mis dos nenas, les incluí en su documentación unas cartas dirigidas a sus nuevos papis, para contarles de ellas y por si querían contactarme. A Cecilia le abrieron un instagram donde la veo con frecuencia y su hermosa familia me escribió pronto y me dio demasiado alivio. De mi negrita lo último que vi fue su foto cuando un muchacho la recibió en Seattle. Las amé tanto y fue súper doloroso mandarlas tan lejos sin chance de darles seguimiento. Pero fue lo mejor que pude hacer y confío en que son amadas y bien cuidadas, allá está bien regulada la tenencia de mascotas.

